Me fui de una de las mejores ciudades para vivir en España (según un estudio de la Universidad de Oviedo) porque era aburrida: Tres Cantos es la ciudad maqueta, donde todo va perfecto (o eso parece, no sé yo) y las parejas, sus hijos y sus perros son muy felices, pero un rollo para un joven. O para mí, al menos. Eso sí, restaurantes que merecen la pena no faltan y, aprovechando que cuando voy pagan los padres, a veces me entran ganas de hacerme una guía de sitios del buen comer tricantino. Ya hablé en su momento del vasco Ipuzcoa, y el de hoy es también de comida del norte: asturiana.
El Asquas es una sidrería que lleva, si no me fallan los cálculos, unos dos años abierta. Su historia se remonta al restaurante Asquas, que era de pintxos y cocina algo más creativa (o eso recuerdo porque íbamos muy antaño) y que según me han dicho mis fuentes tricantinas ya ha cerrado. Estaba en la segunda fase (Tres Cantos se divide en fases y sectores, es otro rollo, no intentéis entenderlo) y tenía una terracita majísima para cenar en verano. Era muy como sentirse en Madrid. El caso es que un buen día me levanté y me enteré de que El Segoviano, que era un mítico asador justo enfrente de mi hogar, había cerrado. Y poco después, ese enorme local (porque es gigante) pasó a ser la sidrería asturiana Asquas: la reinvención del restaurante Asquas, en un modo un poco más tradicional pero no hasta el punto del cochinillo asado segoviano. Dios mío, los restaurantes en Tres Cantos: qué historia.
Así es que, dado que está justo-justo enfrente de mi casa, el Asquas se ha convertido ya en la opción para bajar a tomar algo, comer o cenar. Me encanta la sidra y sus miniescanciadores (para los que seguro que hay un término más técnico que desconozco) y las raciones, tanto las más simples (patatas al cabrales o la ensalada con tomate de la huerta que te mueres de rica) como las menos (milhojas de verduras con queso de cabra o el must pulpo a la brasa) (lo del pulpo a la brasa y no cocido, a la gallega, es el descubrimiento del año) y los postres (tarta de queso FTW). Creo que no he ido nunca a comer/cenar en modo no-raciones pero mi familia prácticamente vive allí y dicen que muy bien. Y son de fiar.
La terraza veraniega no es tan in como la del Asquas anterior, pero es más tranquila y, al estar al lado del bulevar y su fuente (esto del bulevar es otra historia del urbanismo tricantino), muy agradable. Los precios, en la web.
Overall: El Segoviano era genial pero me gusta más todo lo que viene del norte (en realidad podría escribir un libro deshaciéndome en elogios hacia el norte de España). Espero que este Asquas dure mucho y que, si a alguien le da por visitar Tres Cantos, pase por allí.
